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empresa

31/05/2012

Crecimiento y/o austeridad

Cualquier fórmula es planteable y en los últimos meses grandes economistas apoyan indiscutiblemente una o ambas fórmulas para superar esta interminable crisis.

Si trasladamos lo que ocurre a nivel macroeconómico a lo que está sucediendo en las empresas la realidad es similar con ciertos matices. Algunos ejemplos que estamos viviendo así lo demuestran:

Las empresas al igual que el estado están bajando sus volúmenes de ingresos y la solución no pasa precisamente por endeudarse más sino, primero, por ajustar sus estructuras a la realidad de su facturación y, segundo, por la búsqueda de nuevos productos, servicios o mercados capaces de absorber la bajada de ventas sufrida. Pero sin lo primero no podemos trabajar lo segundo. 

Las empresas se enfrentan con grandes problemas de liquidez ocasionados por la falta de empuje del sector bancario, las restricciones de las líneas de financiación, la morosidad latente de muchos clientes y el ajuste en márgenes de la mayor parte de los productos vendidos. A este respecto sólo  dos sugerencias y algunas cuestiones que nos tendríamos que plantear. 

Comenzaremos por las sugerencias. Es cierto que la mayor parte de las empresas necesitamos a los bancos para que “simplemente” nuestro apreciado circulante fluya sin problemas, sobre todo si pagamos a una media de 45 días y cobramos a más de 80 días incluyendo aquí los buenos pagadores que puedan ser algunos de nuestros clientes (y si no realicen una prueba y vean cómo pagamos y cobramos de verdad), pero también es cierto que los bancos nos necesitan para seguir creciendo. Refinanciar nuestra deuda a corto por otra a medio plazo nos puede permitir respirar un poco más pero si nuestro negocio no tiene margen, si vivimos en el eterno “déficit” acabaremos por “refinanciar lo refinanciado” y esto tiene un final triste. 

Siempre tienen que existir soluciones para sobrevivir pero, continuando con las sugerencias, hagamos un ejercicio práctico en nuestra empresa. Creemos dos equipos, el “equipo A” que aportará ideas para vender más, reforzará y mejorará los productos actuales, incluirá la posibilidad de trabajar en nuevos mercados, mejorará la logística externa y adecuará la oferta a la demanda de clientes y clientes potenciales. Buen equipo; luchador, positivo, creador,… Vayamos al “equipo B”, aportará ideas de cómo reducir gastos estructurales innecesarios, estará muy atento a las necesidades de liquidez de la empresa, mejorará los márgenes, optimizará la logística interna, estará alerta a nuevos y mejores proveedores, premiará a quién mejor trabaje, luchará con la banca para refinanciar la deuda hasta conseguir un equilibrio del fondo de maniobra. Este equipo es también un buen equipo reinventor, optimizador, controlador, …

Ambos equipos son necesarios en la empresa, pero no siempre se dispone de ellos en la medida de las necesidades de cada organización; uno quiere crecer y el otro quiere más austeridad. Pero a muchos de nosotros nos ocurre algo parecido a lo que le está pasando a nuestros gobernantes que a veces estamos en un único equipo y la perspectiva es muy distinta si no conectamos con el otro equipo, válida, pero diferente. Y ahora algunas cuestiones que les prometí: ¿en qué equipo está usted?, ¿cree que es el acertado?, ¿tiene los dos equipos en su empresa? y si los tiene ¿funcionan bien?.

Entonces, ¿por qué no busca fuera, aunque sea por un tiempo, el equipo que le falta y consigue poner en práctica los necesarios remedios para su empresa?.

Para más información contactar con Isabel Mercader Roca Directora de Superia Consultores en i.mercader@superia.es