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empresa

26/02/2015

La pérdida desconocida de las empresas

Desde siempre hemos colaborado con nuestros clientes en la optimización de sus procesos y reducción de costes, pero es ahora cuando muchas empresas están especialmente sensibilizadas en ajustar sus gastos.

Nuestro enfoque en esta materia es diverso puesto que abordamos proyectos más tradicionales como son la profesionalización de la función compras, el dimensionamiento ajustado del inventario, el incremento de la productividad de los trabajadores, la reorganización del trabajo eliminando duplicidades y tareas que no aportan valor,…. con otros mucho más novedosos como el Lean Manufacturing, la eficiencia energética, la seguridad informática, y la identificación y corrección de errores internos y fallos por fraude interno y externo, lo que comúnmente se denomina “pérdida desconocida u oculta”.

Todos y cada uno de los proyectos mencionados anteriormente resultan por si solos muy interesantes para las empresas puesto que producen un impacto económico relevante en la cuenta de resultados, en algunos casos yo diría que muy relevante, pero me quiero centrar en esta ocasión en los procesos relacionados con la eliminación de la “pérdida desconocida” porque son menos conocidos.

Antes de nada habría que aclarar que no se puede generalizar la presencia de focos de fraude entre el personal de una organización, aunque tampoco debemos ser tan ingenuos para pensar que no hay riesgo de que se realicen prácticas “inadecuadas” en nuestras organizaciones; nadie nace defraudador, pero la situación personal de un trabajador puede que le aboque a situaciones no deseadas.

Las pérdidas desconocidas más comunes por fraude son la apropiación indebida de activos (hurtos del almacén, gastos de viaje no incurridos, horas extras innecesarias, robo de dinero por cobro en efectivo,…), las alianzas irregulares o “compadreoscon externos (proveedores, funcionarios,...), el fraude en los estados financieros y el traspaso de información importante a competidores, clientes, proveedores,… Cuantificar esta pérdida es complejo, porque no solo hay que tener en cuenta su valor económico directo, si no que a este importe habría que sumar el tiempo del personal dedicado en su investigación, los  juicios a los que en muchos casos se ven abocadas las empresas para despidos o resarcirse del daño originado,…

Aunque son más evidentes, pero no por ello menos importantes, también están las perdidas por errores internos, mala organización y falta de control que nada tiene que ver con el fraude, pero que pueden suponer que dejen de facturase trabajos o solicitar abonos a proveedores, que se produzca obsolescencia en productos del almacén, que se pierdan ventas por retrasos, roturas de stock,… 

Otros riesgos importantes que solo quiero mencionar de pasada en este artículo son el desconocimiento legal que tienen las empresas en diversos ámbitos (medio ambiente, seguridad industrial, seguridad y salud de los trabajadores, protección de datos,..) que generan incumplimientos reglamentarios que pueden tener consecuencias no deseables (multas y sanciones, perdidas de subvenciones, seguros que se eximen de su responsabilidad,…). 

Una vez identificados los principales escenarios de riesgos que generan sobrecostes en las organizaciones es necesario aplicar una metodología apropiada para corregir esas “fugas de dinero” y establecer las medidas preventivas adecuadas para evitar su propagación en el futuro. La metodología que  utilizamos está basada en el análisis y cuantificación de los riesgos (probabilidad e impacto), para clasificarlos por orden de relevancia.

A partir de aquí se necesita poner en marcha los mecanismos de control interno y los sistemas de seguridad física e informática que minimicen las pérdidas, para posteriormente continuar con la dinámica de reevaluar los riesgos periódicamente. Además, es necesario establecer indicadores que den avisos ante posibles irregularidades. 

Cada empresa necesita de un proyecto adaptado a sus necesidades pero todas tienen un aspecto en común: el resultado económico obtenido de estos trabajos es destacable y se amortizan con creces los costes de nuestra consultoría.

José Sala Marín, Director de SUPERIA Consultores
j.sala@superia.es